Huir despendolado no es una opción, así que no me van a quedar más narices que enfrentarme a mis miedos y carencias.
Aprender de una vez a programar en python. Pero aprender de verdad, no sólo conseguir que el script funcione, sino que pueda publicar el código sin usar vergonzantes seudónimos.
Meterle mano a bola8, que esta primavera quiero llevarme a kania a un par de concentras, y así presumir de churri y de hierro.
Decidir si realmente quiero tener cuenta en facebook, myspace, tuenti, spotify, y demás sitios que las modas y la tontería del momento me han ido tentando. ¡Si hasta he picado con el google wave!
Actualizar el blog. En serio. Todas las semanas... Bueno, cada quince días.
Y tatuarme. Por supuesto.